Por Diego Raimundo.
Las buenas historias merecen ser contadas, aunque no tengan escrito el final. Claro un cuento siempre tiene un principio y un fin. El actor de esta historia es un grupo de chicos de apenas 11 años, la categoría 98, que ya se llevaron los laureles aunque como dije no tienen escrito el último capítulo de su leyenda. Sólo un apartado les queda por escribir, pero que importa lo que haya que narrar en los próximos días si lo hecho hasta aquí es meritorio, histórico… Claro a lo que hacemos referencia es a su clasificación a la final del torneo AFA.
Ahora no importa lo que vaya a pasar. Seguro que a los chicos sí, porque jugar una instancia como la que van a tener que afrontar quizás no se vuelva a repetir y desde el primero hasta el último integrante de esta categoría aspiran a superar el último peldaño con éxito. Ah…esa palabra que algunos ya están pensando, mejor dejémosla de lado porque eso es algo de lo que nos enseñaron en este club…y las cosas se respetan.
Es histórico lo hecho por la 98 por varios motivos. Porque algunos con apenas 5 años (hoy son 3 o 4 de los que comenzaron a formar el equipo y prefiero no nombrarlos por una cuestión de respeto a los que luego llegaron y hoy no están) pusieron la primer piedra. Allá por el 2003 se unieron a la 97, luego fueron separados para comenzar a trabajar con Diego Bottegal e iniciaron una carrera que con el correr del tiempo estuvo iluminada por los buenos resultados.
En LIFIPA primero, luego en LISFI, en Metro y ahora en AFA. Excelentes campañas (con vueltas olímpicas incluidas) que demuestran que hay un buen material, para explotar en el futuro sin “exprimirlos” porque en definitiva son pibes de 11 años.
Esta clasificación histórica a la final no tiene parangón. O mejor dicho sí, pero tuvieron que pasaron 6 años para que un equipo de Estudiantes llegue a una instancia similar. La 91 fue la que representó a la entidad en una final y tras su coronación nadie recordaba un hecho semejante a aquel logrado. Entonces hoy no hay que mirar hacia atrás y ni siquiera comparar con lo que están haciendo las otras divisiones que intervienen en el certamen de AFA, sino encolumnarse detrás de un plantel de chicos que tienen un sueño, como sus técnicos (Senta, Goñis y Martín –PF-), pero donde su mayor anhelo y afán es jugar a la pelota y defender la camiseta de Estudiantes.
Jugar una final, definir un torneo mano a mano no se da todos los días y por ello es que en estos momentos lo único que hay que hacer es dejar que la pelota siga corriendo por el Country, que los chicos se sientan libres. Sí hay que celebrar este gran paso que dio Estudiantes porque nadie habla ni hablará de Boca, San Lorenzo, Argentinos, Racing o Vélez, etc., sino de Estudiantes. Y casualmente hablar de Estudiantes se tornó una costumbre (y muy buena) más allá de la categoría o la división en la que esté participando el club.
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