Por Diego Raimundo.
Desde hace ocho años que Estudiantes ha dado pasos positivos en la vida del fútbol infantil. Así como las divisiones juveniles han sabido ganarse su lugar, el equipo profesional desde el 2006 hasta esta parte se convirtió en una verdadera potencia en el ámbito local como internacional, las categorías chicas han logrado un reconocimiento y un respeto admirable… Pero aunque a todos nos duela en ciertas ocasiones esta circunstancia al fútbol infantil le es contraproducente. ¿Cómo explicarlo?
El domingo llegó al Country para disputar una nueva fecha de AFA Huracán, un club muy arraigado a una forma de jugar y donde el resultado pasa a un segundo plano. Pero esta teoría quedó de lado porque salió a jugar contra Estudiantes con un sistema muy conservador y especulando con el resultado. Claro, el gran responsable de no haber podido ganar fue Estudiantes. Las tres divisiones 97, 98 y 99 finalizaron 1-1 y todos fueron envueltos en la telaraña que propuso el Quemero.
La visita, sabiendo de todo lo que representaba jugar en City Bell, entendió cuál era su negocio. Especuló, de alguna manera aprovechó el tiempo que se perdía, y jugó con la desesperación albirroja. Aquí hay que hacer un punto y decir que para desenredar ese tipo de nudos, lo primero que hay que transmitir es tranquilidad y no nerviosismo. Luego aplicar la táctica, aunque a muchos estas palabras les duela porque se trata de chicos de 10, 11, 12 y 13 años. Con una buena táctica a la larga se termina inclinando la balanza a favor del que más quiere. Está claro que saber aplicar la táctica no debe ser perjudicial para el jugador si es que este no está acostumbrado a moverse en otras posiciones.
Pero no sólo Huracán respetó a Estudiantes de tal manera que el desempeño pincha se vio perjudicado, sino que Almirante Brown (por Liga Metropolitana) hizo de las suyas a tal punto que hubo categorías que empataron o que apenas ganaron por un gol como sucedió con la 98. La Fragata no dejó jugar, “ensució” cada partido y por eso terminó festejando empates.
Entonces a esta altura del año donde comienzan a definirse los campeonatos, Estudiantes a través de sus entrenadores deberán comprender y transmitirle a sus dirigidos que situaciones como las que se vivieron el domingo podrán repetirse y que para sortearlas lo primordial será dejar de lado la ansiedad en pos de demostrar la superioridad y plasmar en el campo que el club además de sus individualidades cuenta con ese factor que hoy pocos se atreven a poner en práctica: la táctica.
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